14 de mayo de 2007

Ciudad del Vaticano Capilla Sixtina

Ubicándose en un punto determinado de la plaza de San Pedro es posible observar las 284 columnas dóricas alineadas detrás de una sola; también ver el techo de la Capilla Sixtina y la chimenea que echa humo blanco cuando se anuncia la elección de un nuevo Papa.

La ciudad del Vaticano, la Santa Sede, tiene atractivos que se cuentan por miles para los viajeros de todo el mundo. La Capilla Sixtina es quizá una de las reliquias que nadie debiera perderse. Construida a finales del siglo XV, busca imitar el Arca de Noé y sus dimensiones son: 40,5 metros de largo, 20,7 de altura y 13,20 de ancho.

Si se está de viaje, para visitarla primero hay que armarse de paciencia: para entrar a este templo vacío, de tamaño reducido y colmado de visitantes todo el tiempo todo el año, es necesario pagar entrada y hacer una fila que puede llevar varios pisos, en las estrechas escaleras de los salones vaticanos.

Al ingresar, el cielo se hace realidad. La magnificencia de la obra de Miguel Ángel consigue que las personas pasen horas mirando hacia arriba. Algunos se echan sobre el piso de cara al techo y se concentran; en horas “pico” la permanencia en el lugar queda reducida a unos minutos, para que todos puedan entrar.

La serie de figuras bíblicas que Buonarroti logró plasmar en una posición (imaginamos) muy incómoda, se ha representado universalmente en dos frescos: La Creación de Adán, en la que el dedo de Dios está a punto de rozar al del hombre; y el Juicio Universal, constituido por 391 figuras en torno a la imagen de Cristo.

Para visitar la Capilla Sixtina y aprovechar los minutos dentro, recomendamos prestar atención a este video que explica qué significan las imágenes casi inmortales de la bóveda.

San Marcos Sierra - Córdoba

En Córdoba, olvidarse del mundo real y entrar a uno construido entre sahumerios y musica con “buena vibra”, es viajar a San Marcos Sierras. Tierra que refugió a los hippies en la última dictadura y que mezcla la tonada serrana plena de los tulianes ancestrales con el arrastre porteño de los que vinieron y se quedaron.

A unas dos horas de camino de la Ciudad de Córdoba, esta población que figura en los recorridos turísticos no tiene pavimento ni cajeros automáticos, parece detenida en el tiempo, aunque las calles se estremezcan de colores con los atuendos de viajeros rastafaris.

Puestos de artesanías y música improvisada; también peñas populares, cantantes de otros pueblos vecinos, niños que arman ballets con la inocencia y la destreza que otros, en otras latitudes, dedican al Counter Strike. El paisaje es amarronado, es seco en ciertas épocas, pero rebosa de vida.

Se encuentra en San Marcos Sierras el primer Museo Hippie del país, una estructura con forma de hongo que resguarda “tesoros” de la una época que sigue sin querer irse del todo; también hay posadas naturistas, viajes en van a observar Ovnis a la medianoche, y muchas mujeres de amplias camisolas en cada comercio o restaurante.

A veces caudaloso y cantarín, otras veces seco, el río San Marcos marca el camino a los exploradores que busquen internarse en las sierras cordobesas y perderse en la naturaleza, mecidos por el reggae.


8 de mayo de 2007

Rally Argentina 2007: súper especial Chateau Carreras

Sébastien Loeb fue el campeón, pero el resto de los pilotos que quedaban en carrera el domingo también tuvieron su protagonismo en el espectáculo del Súper Especial del Chateau Carreras.

Un cordobés más. Distendido pese a quedar en segundo lugar, Marcus Gronholm sonrió y saludó al público que lo aplaudió con furia hasta el final. Son muchos rallys en estas tierras y el piloto ya empieza a tener tonada. Cómo será que antes de irse se acercó a las plateas bajas y recibió de manos de los fanáticos una camiseta celeste y blanca, que sacudió con alegría ante las cámaras del mundo. Vale mencionar que el tercero del podio, Mikko Hirvonen le revoleó sus guantes a la tribuna, donde los fans se agolparon para quedarse con un trofeo del Rally.

Show y color. El salteño Juan Carlos Alonso fue uno de los que entendió que el Rally en Córdoba es un espectáculo esperado todo el año. Caracoleando y levantando polvareda con su Subaru le puso emoción a su pasada, y los banderilleros tuvieron que hacer un esfuerzo enorme. ¡Qué alguien pare a Alonso!, dijo el animador, cuando el piloto siguió en carrera más de la cuenta para regocijo y carcajada de todos.

Trabado. El ruso Alexander Dorosinskiy tuvo un comienzo y un final rápidos. En la primera curva el Subaru quedó clavado en las bolsas de arena del Chateau y pese a los esfuerzos de los móviles del ACA y los asistentes de pista no pudo salir para terminar la carrera. Por poco, lo lleva por delante el auto que lo acompañaba.

Solito y prudente.
Joan Font, el piloto español del Mitsubishi Lancer Evo blanco, fue el último en correr la prueba por orden de llegada, y le tocó hacer en solitario todo el circuito. Como quien resguarda la honra y el instrumento de trabajo, aceleró en las rectas y pasó los saltos como quien esquiva un bache o una lomada en la ciudad: tranquilo. Le tocó pasar justo frente al podio del grupo N4 y los ganadores lo rociaron con champagne. Toda una despedida con honores.

¿Y el brindis? Quizás un poco fuera de lugar pero conservando la línea, mientras los ganadores del Rally brindaban y bailaban bajo una lluvia de burbujas, el director de la Agencia Córdoba Turismo Carlos Alesandri bebía agua mineral de una botella.

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